URO: un audio le mina su proyecto para regresar a Oaxaca

* Audio deja abiertos varios frentes de batalla rumbo al 2016
Adrián Ortiz Romero Cuevas
Oaxaca.- Al margen de la intención específicamente electoral que tiene la grabación, que la noche del lunes fue difundida en la red de Youtube de una conversación entre el ex gobernador Ulises Ruiz y el consultor Hugo Scherer Castillo, es indispensable entender los múltiples frentes de guerra que esta conversación traerá. Sin dejar de señalar la ilegalidad de este tipo de intervenciones telefónicas, es necesario revisar y enumerar los efectos políticos traerá la revelación de este audio.

En efecto, la primera intención, evidentemente, es la electoral. No sorprende que Ulises Ruiz hable de sus adversarios políticos; tampoco sorprende que siga hablando del proyecto sucesorio del senador Eviel Pérez Magaña como si fuera el propio, y que desde esa lógica se refiera a las personas con las que habla y planea el futuro político de quien fuera su Candidato a Gobernador en 2010.

¿Qué sí sorprende? Que en las primeras declaraciones que el senador Pérez ofreció a medios locales luego de la difusión del audio, abiertamente se desmarcó del ex Gobernador argumentando que todo esto constituye una forma poco seria de concebir su proyecto político rumbo a 2016. El problema —que implícitamente sí reconoce el senador Pérez— es que este audio provoca un efecto contrario a la percepción que en todos estos él ha tratado de generar, de que él es un político que tiene una ruta propia más allá del ex gobernador Ruiz. Por eso su lógica de renegar de su mentor político.

El segundo efecto que tendrá este audio al interior del ulisismo, es el posible distanciamiento con el director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva. ¿De qué hablamos? De que antes y durante el tiempo que ha sido funcionario federal, Ramírez Puga ha sido un fiel integrante del grupo del ex gobernador Ruiz, a quien siguió considerando y ponderando aún cuando éste terminó siendo un apestado de la política nacional.

Al final, sus nexos, y el padrinazgo de Ruiz hacia Ramírez, terminaron siendo superiores al costo político que éste pagaba por mantenerlo cerca. La lógica de Héctor Pablo era la de ser él el abanderado de ese grupo político rumbo a la sucesión oaxaqueña de 2016. Pero éste audio revela que Ramírez no es, y nunca fue, el proyecto de Ruiz para buscar la gubernatura. En ese sentido, dicho audio tendrá sus propios efectos al interior del grupo compacto ulisista que irremediablemente se verá mermado, y que cambiará algunas variables rumbo a la elección de Gobernador.

El tercer efecto, es respecto al grupo gobernante actual. La grabación deja clarísima la relación que existe entre el golpeteo de diarios de la capital del país como Reforma, y la estrategia política de Ulises Ruiz para reposicionar a su candidato. A la par de celebrar los “reformazos”, Ruiz y su interlocutor —hijo del insigne fundador de la revista Proceso, Julio Scherer García— anuncian la campaña “de obras inconclusas” que está por comenzar, y que no tiene otro destinatario que la administración saliente del gobernador Gabino Cué Monteagudo.

En esta vertiente, el efecto puede ser multimodal. Ulises Ruiz parece haber olvidado que varios de sus funcionarios aún tienen cuentas administrativas y penales pendientes, y que esto no hará sino reavivar esa batalla judicial y política que ha durado los cinco últimos años. La revelación también cancela de hecho la campaña que se supone que ya habían preparado sobre las “obras inconclusas” y generará una intención de cobrar el golpeteo generado en los últimos meses.

Todo esto, sin contar con la pésima situación en que quedan el diario Reforma, y los herederos de la revista Proceso, que a pesar de haber tratado de construir una imagen de críticos al sistema, se revelan como cómplices de uno de los personajes con peores antecedentes en el ámbito político nacional actual.

GUERRA CON LA OPOSICIÓN

Por si todo esto no fuera suficiente, el audio de Ulises Ruiz pone en entredicho el proceso interno del PRD para elegir su candidato a Gobernador. Ruiz ve con mucha simpatía tanto la posibilidad de que José Antonio Estefan Garfias sea el abanderado perredista a la gubernatura, como el hecho de que el senador Benjamín Robles Montoya “no tenga espacio” en el perredismo y pretenda migrar a otras fuerzas políticas.

Si la intención de Ruiz que esa ruta siguiera su curso, necesariamente la revelación del audio tendrá que mover las variables al interior de esa y las demás fuerzas políticas de izquierda en el país. ¿Por qué? Porque pareciera, según lo revelado, que Ruiz tuviera aún mano en el PRD, en Morena y en MC. Como esto no es así, entonces lo que ocasionará es que las dirigencias y consejos nacionales de cada una de estas fuerzas políticas replantee sus estrategias actuales para no quedar como las tontas útiles de un político que está intentando aprovecharse de las circunstancias internas de cada una de las fuerzas políticas contrarias al PRI.

Asimismo, abre un frente claro con el senador Robles, a quien intentó presentar como un personaje manejable. Quién sabe cuál sea la intención de Ruiz, pero es evidente que minimiza el hecho de que Robles sea el único competidor claro de su delfín a la gubernatura. Reiteradamente, las encuestas de todos los partidos han revelado la cercanía numérica de Robles y Pérez, y esto también romperá cualquier posibilidad de que éstos pudieran trabar una alianza, si ese fuera el caso. En la circunstancia actual ya no habría forma de que hubiera una “división del voto” en los comicios, como socarronamente lo celebraban Ulises Ruiz y Hugo Scherer Castillo.

Finalmente, en este país donde la ley es de papel y las grabaciones obtenidas ilegalmente son el pan de cada día, la difusión de esta grabación generará un efecto de largo plazo en todas las fuerzas políticas, que harán todo por escabullirse de que los relacionen con un apestado de la política nacional como lo es el ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

REPROBADOS

En el manejo de crisis hay algunas estrategias simples, que a veces sirven, como la de quedarse callado hasta que la tormenta pase. Pareciera que eso fue lo que hizo el senador Benjamín Robles, aunque la reacción de sus asesores de comunicación demostró que en realidad las revelaciones los dejaron pasmados. El primero guardó silencio. Pero su vocero desató una imprudente —y contraproducente— guerra de ataques en Twitter en contra de ciudadanos, periodistas y hasta trolles.

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