Ángel Saúl investiga los ciclos de fluctuación de los precios de los agaves mezcaleros

INVESTIGADORES OAXAQUEÑOS

NÉSTOR YURI /DR. JAVIER TOLEDO FLORES

Oaxaca está lleno de mitos y leyendas alrededor del mezcal, una bebida surgida de lo más bajo de las clases populares y hoy protagonista de exclusivos restaurantes. Existen trabajos desde la sociología, la historia o la antropología, pero también desde la ocurrencia e invención pura de toda clase de propiedades y características que lo han vuelto mágico, al menos para los extranjeros que se creen esas leyendas.

Pero hay trabajos que dejan de lado la magia y se realizan con metodología científica. Es el caso de la investigación que realiza Ángel Saúl Cruz Ramírez, joven doctorando del CIIDIR del IPN en Oaxaca empleando la econometría, es decir, la aplicación de la estadística y modelos matemáticos para obtener información sólida, en este caso sobre las variaciones de precios del agave a lo largo de los años. Este trabajo ya fue publicado como parte del libro “Competitividad en las cadenas de valor agroalimentarias: conceptos y herramientas metodológicas” en coautoría con Gabino A. Martínez Gutiérrez y Cirenio Escamirosa Tinoco. Encontró algo muy relevante: las fluctuaciones cíclicas del precio del agave.

Se formó en Economía Agrícola en la Universidad de Chapingo y cursó una Maestría en Economía Regional en la Universidad Autónoma de Coahuila. Su desempeño fuera de la academia lo llevó a Tequisistlán, en la región del istmo, y tuvo la oportunidad de aplicar lo aprendido durante varios años con los cultivos de la zona, como lo son el limón, aguacate, café, maíz y agave, donde pudo conocer de primera mano el desarrollo económico que trajo al campo oaxaqueño el cultivo del agave mezcalero, AM. Gracias a esta bonanza mezcalera, zonas como Yautepec y colindantes están viviendo un momento de prosperidad que no se tenía hace mucho.

Ese contacto cercano con el AM y la evidente mejoría en las condiciones económicas y sociales de la zona lo llevó a plantearse la pregunta que pocos quieren hacerse durante los años de las vacas gordas: ¿Qué pasaría si viniera un desplome de los precios por alguna razón no conocida? Ahí nació su idea de realizar un trabajo de investigación econométrica sobre el comportamiento de los precios del agave y estimar su tendencia futura debido a la evidente sobreoferta actual en Oaxaca, partiendo de que el mercado fija los precios de acuerdo con la oferta y la demanda y no con base en razones culturales o ancestrales, además de existir el problema de la falta de consolidación de canales de comercialización.

La investigación la realizó analizando los datos de producción y estadísticas disponibles en los diferentes archivos de las instituciones oficiales, del Consejo Regulador del Mezcal, Comercam, y del Consejo Regulador del Tequila, CRT. Es evidente que el precio está condicionado por la cantidad ofertada de materia prima que, en el caso de los agaves, dependen de la superficie sembrada. Los números le mostraron que se han dado una serie de fluctuaciones de los precios o crisis cíclicas que se repiten cada cierto tiempo, es decir, existe un patrón o comportamiento predecible. Con datos obtenidos del SIAP, registrados desde 1982, encontró que cada 17 o 18 años se presenta un pico de precios. El primero documentado en 1984, el otro en el 2001, el siguiente en 2018. Lo grave es que, invariablemente, después de los picos altos viene la bajada de precios por varios años.

“La variable sobre el agave mezcalero más importante fue la superficie sembrada. Después de análisis estadístico se demostró que las nuevas superficies sembradas son el factor importante. En Oaxaca se tiene que poner atención en que es lo que está pasando con la superficie sembrada de agave tequilero porque repercutirá en el agave oaxaqueño. Si baja el agave tequilero es casi seguro que bajará el agave mezcalero y, por consecuencia, el del mezcal. Según el informe del CRT, existe la disponibilidad de más de mil millones de agaves sembrados, lo que representa más de 300 mil hectáreas en producción”, nos comenta Ángel Saúl.

“Analizando datos desde el año 1982 que marcan diferentes períodos de alza y bajada de precios de los agaves descubro que la duración entre cada máximo de precios ha sido entre 17 a 18 años y, con los datos presentados se puede inducir que el comportamiento de dichas fluctuaciones es similar en ambos Agaves; esto supone un aporte a la información de los distintos documentos analizados ya que se mencionan en diferentes documentos períodos cíclicos de precios bajos y altos” escribió en la página 202 del libro publicado y que considera es una muy importante aportación para la planeación de los cultivos futuros de agave debido al impacto económico, social y ecológico que tendría una futura baja en los precios debido al exceso de materia prima y la caída de las exportaciones del producto.

Nos hace ver el investigador que, dado que la gran mayoría del mezcal oaxaqueño es artesanal y se utilizan otros agaves además del espadín, la caída de precios, en caso de darse, no resulte tan pronunciada. Le preocupa también el daño ambiental que produciría al dejar de cosechar el agave por su bajo precio y la reconversión de cultivos que habría. Los productores en Jalisco prevén una crisis con el tequila en los años 2024 y 2025 y se espera que el mezcal siga el mismo camino.

Ángel Saul es enfático: “A un auge de precios sigue una caída”. El problema de la caída es que dura mucho más tiempo que el auge que parece que llegó a su pico más alto en 2019 y, es probable que ya se haya iniciado la curva de 17 a 18 años de bajos precios.

Contacto: nestoryuri@yahoo.com

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